Efectos Negativos De La Sal Para Derretir La Nieve, Sobre El Medio Ambiente

Oscar Ibáñez:

 

En éstos días de fríos y nieves la pregunta es muy clara:

¿Es necesario el empleo de cantidades ingentes de sal, muchas veces innecesarias, para nuestras infraestructuras?

Dado que la sal se diluye en agua y ésta corre por ríos, acuíferos y demás, ¿qué repercusiones puede ocasionar a largo plazo sobre el medio ambiente?

 

EL EMPLEO DESPROPORCIONADO DE SAL CONTRA LAS HELADAS EN ESPAÑA SUPONE UN DAÑO ECOLOGICO QUE COSTARÁ MUCHO REPARAR 

En algunas ciudades europeas y gobiernos municipales está prohibido el empleo de sal para combatir la nieve y el hielo tanto en las carreteras como en la vias públicas. La razón: el impacto negativo en el medio ambiente, los daños ecológicos provocados al agua potable en el subsuelo, así como a plantas, árboles y resto de la flora próxima.

En algunos casos se han detectado consecuencias negativas sobre la salud de animales y personas, provocados por el polvillo resultante cuando se seca la sal. Lo que está comprobado, es que el uso masivo y descontrolado de miles de toneladas de sal -como está ocurriendo estos días por toda España- para combatir las nieves y heladas, acelera por otro lado la corrosión en el pavimento de las carreteras, así como de los vehículos y otras construcciones civiles de hierro como puentes, túneles o pasos, dada que la composición corrosiva de su propia naturaleza. La reparación de todos esos daños será una factura que seguro llegará con un alto precio a pagar.

De acuerdo a algunos estudios científicos a los que ha tenido acceso sacapartido.com, se calcula que el empleo de sal contra las heladas es el responsable de la muerte del 90% de los árboles en algunas grandes ciudades europeas. De ahí que cada vez más municipios, debido al impacto ecológico, rehusen el empleo de sal y empleen otros sustitutos.

Algunas alternativas sostenibles pueden ser arena, ceniza o gravilla, que tienen como ventaja frente a la sal ser más biodegradables, menor coste y con una eficiencia similar, ya que logran sin dañar el ecosistema derretir el hielo sobre las calles en un plazo similar de tiempo.

Baste recordar cierta normativa en una ciudad como Berlín, donde los ciudadanos están obligados a retirar con sus propios medios la nieve y las placas de hielo de sus calles hasta un mínimo de 1,5 metros de su propia acera o portal, no a cualquier hora del día, sino ya a partir de las 7 de la mañana (9 en días festivos). Esta práctica berlinesa prohibe el empleo de sal salvo riesgo de ser sancionado con una multa de hasta 10.000 euros.

Aparte de los costes provocados, la vida del entorno verde y en especial de ciertas especies de árboles , capaces de producir cada uno el equivalente a unos 7.000 litros de oxígeno diarios que consumen 9.000 litros de C02 y de filtrar al menos 2 kilos de polvo en suspensión, son más que razón suficiente para la utilización de alternativas más sostenibles.

¿Alguien en España es sensible a este asunto o todo vale con tal de no culpar a nadie del caos circulatorio y el colapso de los aeropuertos, a cambio de toneladas y toneladas de sal rociadas estos días por la vía pública para paliar unas heladas sin anunciar pero cuyos efectos nocivos caro pagaremos?

Varios países cuestionan la sal ‘quitanieves’ por su daño ambiental

Es barata y eficaz, pero perjudica a árboles, ríos, coches e infraestructuras

Las bonitas postales de paisajes blancos que ha dejado el temporal de nieve han sido también las de camiones esparciendo millones de toneladas de sal para hacer transitables calles y carreteras. El cloruro sódico o sal común es el compuesto más utilizado para deshacer la nieve por su eficacia y, sobre todo, por su bajo precio. Sin embargo, en países con intensas nevadas como Alemania, Austria, Canadá o EE UU ya han sonado las alarmas: su uso se ha restringido e incluso prohibido en algunas ciudades por los perjuicios al medio ambiente, a coches y a infraestructuras.

La alta demanda salva de un ERE a los empleados de la salina de Torrevieja
“Los coches alemanes tienen las chapas destrozadas a los cinco años por la oxidación que produce la sal”. Tomás Torres, catedrático de química orgánica de la Universidad Autónoma de Madrid, añade que la sal inhibe la absorción de agua por las plantas, que se puede salinizar y alterar los flujos de los ríos. Torres afirma no obstante que su uso es necesario: “En Canadá se prohibió y los accidentes de tráfico se dispararon. Aunque hay otras opciones, ahora mismo en España es muy difícil sustituir el cloruro sódico”. Sólo el Ministerio de Fomento usa 160.000 toneladas de sal al año.

Las alternativas son variadas: químicos como el acetato de calcio y magnesio, más biodegradable y menos corrosivo; orgánicos como arenas o gravillas, productos agrícolas residuales o la urea (usada en aeropuertos por el efecto negativo de la sal sobre los aviones). Todas tienen en común que su coste es muy superior al de la sal. En España, además del cloruro sódico se utiliza la salmuera (solución de sal y agua), que actúa más rápido y es efectiva en menores cantidades. Pero su uso no está aún extendido.

Pese a que los expertos inciden en que las cantidades que se usan no son preocupantes, Ecologistas en Acción denuncia que sí se daña la naturaleza. “En el puerto de Navacerrada se ven árboles secos al lado de la carretera y es debido a la sal”, afirma Maria Ángeles Nieto, de la coordinadora madrileña de la ONG. “Después acaba en acuíferos, por lo que también perjudica a la fauna y podría acabar afectando al uso doméstico”, añade. Juan José Vaquero, titular de química orgánica en la Universidad de Alcalá de Henares, afirma: “El efecto de la sal es transitorio porque acaba siendo arrastrada y diluida por el agua de lluvia”.

Torres cree que en España no hay una alternativa clara a la sal porque las escasas nevadas no generan un debate que fomente la investigación. Para el catedrático, la mejor opción es “la salmuera mezclada con arena, lo más utilizado en países como Estados Unidos o Canadá”.

La mejor cara del temporal la han visto las empresas salineras. La compañía que explota las de Torrevieja anunció en diciembre un ERE sobre casi un tercio de su plantilla, pero tras el temporal se vio desbordada por los pedidos, que se triplicaron, e incluso tuvo que establecer un turno extraordinario. José Luis Bernabéu, de Sal Coloma, reconoce: “El año pasado nos sobró la mitad de la producción y esta temporada ya hemos agotado las reservas y creemos que no va a sobrar nada”.

Además de las instituciones que gestionan las carreteras, los particulares también están demandando sal. La mayorista Makro informó de un aumento en las ventas de sal gorda del 30%.

 

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VIDEOS ILUSTRATIVOS:

 

 

 

 

 

 Alternativa a la sal: la melaza de la remolacha.

 

 

 

 

 

Oscar Ibañez

Muy buenas a tod@as!! Mi nombre es Oscar y lo que pretendo desde este pequeño rincón, es concienciar a la gente para tener un mundo mejor. Muchas gracias a tod@s por seguirme en mi pequeño rincón de Internet. Y recordad: hay que tener un poco de conciencia ecológica!!!

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